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Madre de los creyentes



ESTRIBILLO:
Madre de los creyentes,
que siempre fuiste fiel,
¡Danos Tu confianza!
¡Danos Tu fe!
¡Danos Tu confianza!
¡Danos Tu fe!


Pasaste por el mundo
en medio de tinieblas,
sufriendo a cada paso
la noche de la fe;
sintiendo cada día
la espada del silencio,
a oscuras padeciste
el riesgo de creer.

ESTRIBILLO.
La fe por el desierto
a lomos de un asnillo,
la fe cuando en las bodas
Jesús se hizo esperar;
la fe cuando pensaron
que el Hijo estaba loco,
la fe sobre el Calvario
al borde de acabar.

ESTRIBILLO.

Guardaste bajo llave
las dudas y batallas,
formándose el misterio
al pie del corazón;
debajo de Tu pecho
de amor inagotable,
la historia se escribía
de nuestra redención.

ESTRIBILLO.

Junto a Ti al caer de la tarde



Junto a Ti al caer de la tarde
y cansados de nuestra labor,
Te ofrecemos con todos los hombres,
el trabajo, el descanso, el amor.

Con la noche las sombras nos cercan,
y regresa la alondra a su hogar,
nuestro hogar son Tus manos, ¡oh Padre!
y Tu amor nuestro nido será.
Cuando al fin nos recoja Tu mano,
para hacernos gozar de Tu paz,
reunidos en torno a Tu mesa,
nos darás la perfecta hermandad.

Reina del cielo ¡alégrate!



Reina del cielo, ¡alégrate!
¡Aleluya!
Porque el Señor,
a quien mereciste llevar,
¡Aleluya!
Resucitó, según su Palabra,
¡Aleluya!
Ruega al Señor por nosotros,
¡Aleluya!